Lorena González: “Esta muy de moda crearse y creerse un personaje”

Lorena González (Barcelona, 1984). Filóloga y amante de las letras, apostó por el periodismo, de lo que se licenció en 2010. Creció en la Cadena Cope hasta que hace mes y medio Onda Cero llamó a su puerta. Genuina de la profesión, amante del buen toque periodístico y obsesiva con el mañana. Reflexiva y crítica, escribe y participa en la tertulia nocturna más antigua de la televisión española: Estudio Estadio. Defiende el rigor y la profesionalidad en el periodismo, también en el deportivo.

Lorena González
Lorena González

Pregunta: El periodismo… ¿está enfermo?

Respuesta: Sí, es de las profesiones que más se han devaluado desde que comenzó la crisis en España. Los periodistas trabajan de forma muy precaria en los medios. También hubo un ‘boom’ de nuevos canales de TV, publicaciones, web, etc. y muchos no han podido subsistir y se han visto abocados a la desaparición. A todos los periodistas nos gustaría poder hablar de lo que creemos, contarlo cómo queremos, ir a los sitios que debemos… pero ahora eso sólo puede correr a cargo de los corresponsales freelance y no son buenos tiempos para la auto subvención y los esfuerzos que algunos hacen por ejercer la profesión y seguir contando historias, sobre todo poniendo voz a los que más la necesitan en los sitios más peligrosos y desfavorecidos. Además, nadie te asegura que después los medios te compren y publiquen ese material que tanto cuesta conseguir. Por otro lado, no nos  olvidemos de que los periodistas necesitan conservar su empleo y cobrar a fin de mes, así que cuesta correr riesgos por miedo a perderlo. Es el pez que se muerde la cola. Supongo que dentro de un tiempo, cuando estemos mejor económicamente, podamos invertir en proyectos propios, es lo único que contemplo a medio plazo para sanar este periodismo enfermo. Todos los gobiernos saben que la información es un arma más que poderosa, por eso cuanto más recortes en periodismo y en educación, mucho mejor. Cuanto menos periodismo, peor información. Sin un criterio la sociedad no es capaz de pensar, de tomar decisiones, de ejecutar sabiamente, de pedir y evolucionar. Así se consigue que seamos más volubles y manipulables. Se hace una conversión de dicho poder.

 

P: ¿Cuál viene primero: la crisis de valores o la económica?

R: No lo sé, no sé si el huevo o la gallina. Sin duda hay una crisis de valores en nuestra generación, aunque también creo que existen los jóvenes que quiere formarse, trabajar, que se solidarizan con el prójimo y aún no se han deshumanizado. Pero la mayoría va a lo suyo, está dispuesto a arrasar con cualquier principio, prevalece el egoísmo y el sálvese quien pueda.

 

P: ¿La facultad sirve en todo este proceso de periodista? ¿No se vulneran ciertos códigos cuando se llega a la práctica?

R: Eso pasará en todas las carreras. A hacer periodismo se aprende sobre todo en la calle, pero es tan importante la teoría como la práctica. A veces sin darnos cuenta recurrimos a una teoría intrínseca ya en nosotros.  Claro que es importante, porque cuando algo tambalea, nos podemos aferrar a aquello que aprendimos y no debemos olvidar, sobre todo a la idea del por qué elegimos esta profesión. La vorágine del día a día puede llevarnos a la confusión, así que de vez en cuando tenemos que echar un cable a tierra recordando unos códigos deontológicos que siguen ahí. La universidad sirve de mucho, ya por el hecho de tomar la decisión de querer formarte y desarrollarte lo mejor posible en algo. El ambiente universitario es genial si se aprovecha, en él se generan buenas ideas y se aprende a pensar. Yo con el tiempo me di cuenta de que no aproveché del todo esos años en la facultad de Letras, estaba más centrada en aprobar y terminar la carrera que en el aprendizaje diario que me ofrecía. Las universidades y la educación en sí viven tiempos muy difíciles: todo está más desordenado, siguen los recortes, muchos recortes, los profesores no están tan motivados, los alumnos tienen más dificultades para estudiar porque para pagarse sus estudios tienen que trabajar… Los precios universitarios han subido de forma desproporcionada. Hemos llegado al punto de que estudiar es un lujo. La educación y la universidad se está convirtiendo en una cuestión elitista, se pierde algo muy importante: el por qué en algún momento uno siente y toma la decisión de querer desarrollar una vocación.

 

P: Ahora que saltó la polémica entre Ancelotti y Jémez, ¿crees que en España se debería regular la obligación de tener el título para poder ejercer de periodista?

R: Igual que el médico ha tenido que estudiar medicina para atender de una forma mejor y más responsable a sus pacientes, en el periodismo debe ocurrir igual. El periodista es más importante en la sociedad de lo que uno piensa. A la vista está que ante cualquier cosa que ocurre y en este mundo globalizado en el que estamos más que conectados, todos estamos tan conectados en este, todos opinamos, la mayoría muy a la ligera. Hay que diferenciar entre el ciudadano que opina y el ciudadano que informa. Los periodistas podemos enseñar a la gente a pensar y obrar mejor, al menos de forma más responsable y consecuente y para ello debemos estar formados, pero además secundo la idea de que para ser periodista hay que ser buena persona.

Tampoco pequemos en la titulitis, en el caso de Zidane seguro que sabe más que muchos entrenadores, pero hay que tener una base formativa complementaria, así también es una forma de regularizar y controlar una actividad, y lo más justo para con sus compañeros. Seguro que con su capacidad y experiencia no le cuesta sacarse un título que acredite sus aptitudes como entrenador.

 

P: ¿Te avergüenzan programas como El Chiringuito o La Goleada?

R: No, para nada. Los respeto, sólo que simplemente a alguno de ellos yo no iría si me llamaran. No porque sea algo indigno sino porque sé que es un registro en el que no me sentiría cómoda y se me notaría en la cara. Uno cuando escribe en casa puede fingir el gesto pero delante de una cámara, no. No me avergüenzan pero algunos programas y personas que aparecen en los medios sí hacen daño a la profesión. El periodismo es el rey del intrusismo y al final es irremediable que se acabe devaluando la profesión y la información. La credibilidad cuesta mucho conseguirla como para echarla por tierra tan fácil y pronto.

 

P: Algunos de tus compañeros aparecen ese tipo de programas nocturnos, ¿has tenido algún enfrentamiento con ellos por esa cuestión?

R: Lo hemos hablado pero siempre desde el respeto y a veces desde el cariño. Tengo buena amistad con varios de ellos, de hecho yo participo en un programa nocturno, Estudio Estadio, en el que me encuentro a gusto porque al menos se intenta dar una opinión moderada y centrarse en lo meramente deportivo. Aunque a veces se nos vaya un poco de las manos…  No critico al resto, simplemente yo elijo donde creo que me voy a sentir mejor. Ahora está de moda crearse y creerse un personaje, pero eso es pan para hoy y hambre para mañana. También tenemos que entender las circunstancias en las que algunos compañeros aceptan según qué proyectos, y en qué momento de su carrera se encuentra. Hay gente que ya se siente resignada y no les importa que les cataloguen. Yo soy joven, acabo de empezar en esto y todavía lo veo diferente. Pienso demasiado en el mañana, quizás de forma obsesiva. Y siempre valoro las oportunidades según me puedan perjudicar en un futuro, como el hecho de que me puedan encasillar en alguien o algo que no soy. Supongo que los que tienen más bagaje en la profesión se pueden permitir ciertas cosas sin pensar tanto en las consecuencias. Yo aún creo que si acepto o hago según qué trabajos o colaboraciones me estaría encaminando hacia otro periodismo al que no quiero llegar.

 

P: ¿Entiendes la frustración que puede tener un estudiante al acabar una carrera y sólo obtenga un puesto de becario con un sueldo que no da para vivir? Incluso algunos acaban abandonando la profesión y buscan un camino alejado del periodismo.

R: El becario siempre ha existido y es un bien necesario, tanto para la empresa como para el estudiante, siempre y cuando esté observando y aprendiendo. No lo que se hace ahora, el tenerle como un trabajador más en las peores condiciones posibles y con opciones remotas de optar a un puesto como periodista una vez finalice su beca. Además, se ha mercantilizado la figura del becario, se les utiliza para que paguen un máster organizado por la empresa, y que luego hagan sus correspondientes prácticas en la misma. Los precios de los másteres son casi siempre abusivos, de poca calidad y organización. Al becario hay que hacerle partícipe en una redacción, sí pero siempre y cuando se le enseñe a serlo. Algunos medios ahora han sufrido ahora inspecciones de trabajo de las que no han salido bien parados. El becario no tiene un buen seguro que le ampare si sale a la calle a ejercer el periodismo, por ejemplo, pero todos salen, y con muchas ganas, porque es ahí afuera donde más se aprende.

 

P: Un caso práctico. Eres una mujer que has acabado la carrera de periodismo, estás en Madrid o Barcelona y te ofrecen un puesto de becario con 300 euros. Aceptas unos meses y pasa el tiempo y te siguen pagando lo mismo. ¿Llegaría el momento en que dirías que no?

R: Fui becaria más de un año, con un sueldo que te daba solo para el transporte y todos sabemos el precio de los alquileres. Es también la suerte que tengas y saber si en ese medio hay posibilidades de que te puedan pagar dignamente para que puedas vivir y cubrir ciertos gastos mínimos. Si no hay opciones, no me quedaría y me marcharía. Si tú me pides que esté 10 horas trabajando en tu medio me tienes que pagar más, porque si no el resto del día necesitas emplearlo en otro trabajo. No me pidas lo que no me puedes dar. No deberíamos soportar ciertas cosas, es mejor hablar y buscar una solución. Si no la hay, no debemos tener miedo al cambio.

 

P: ¿Todos estos métodos son ejemplos de abuso del poder económico?

R: Muchas empresas necesitan personal pero no tienen presupuesto, o sufren un ERE y no pueden contratar durante un largo tiempo. Entonces la única forma de tener trabajadores es incorporando becarios. Pero no es momento de entrar en los desajustes llevados a cabo en las últimas reformas laborales.

 

Lorena González en una entrevista con Álvaro Negredo
Lorena González en una entrevista con Álvaro Negredo

 

P: ¿Se fue demasiado injusto con Gerardo Martino durante su etapa en el Barcelona?

R: Muchísimo. Se le juzgó antes de llegar simplemente por desconocimiento. Creo que no todo el mundo debe saber quién es el Gerardo Martino, su idea de fútbol y su metodología. No todo el mundo tenía que saber que venía de llevar a la selección de Paraguay al Mundial y hacer campeón a Newell’s, un club del interior que desplegó un juego que marcaría un antes y un después en el fútbol argentino. Pero si un periodista es capaz de sentarse a escribir o decir ciertas barbaridades sobre Martino, que al menos lo haga estando infirmado.

 

P: ¿Cómo cuáles?

R: Como que es una persona que no tiene personalidad, que estaba elegida a dedo, que no tiene una idea de fútbol ni de lo que es Europa, que está incapacitado para manejar un vestuario y tratar con futbolistas reconocidos, que no tiene un sistema definido… Martino implantar un sistema en Argentina que aquí triunfaba mucho, pero en el FC Barcelona de Guardiola, con jugadores como Iniesta, Messi, Busquets, Xavi… Él lo consiguió en Newells con jugadores que casi nadie conocía en el fútbol internacional, y convenció a jugadores que venían de estar en grandes vestuarios, como Heinze, Maxi Rodríguez o Bernardi, de que tenía un proyecto no sólo bonito, sino fructífero. Y así fue, salieron campeones en junio de 2013 realizando un fútbol muy vistoso.

A lo que voy es que se le puede criticar, como a todo el mundo, pero si alguien está supuestamente bien informado para criticarle, que también esté bien informado de cuál es su manera de trabajar y funcionar como profesional. Si te informas y estás al corriente, por supuesto que puedes criticar las decisiones que tenga. En este caso, Martino fue la cabeza de turco, pero le hubiera pasado igual si hubiese llegado otro. Trajeron a uno que no iba hacer mucho ruido, al que sería muy fácil criticarle y no se iba a encarar a nadie, al menos públicamente, y que se marchara sin hacer mucho ruido. Encima sabían que contrataban a un hombre muy honesto, que nunca se encararía a sus jugadores ni a la directiva del Barça. Era un perfil perfecto, bajo –entiéndase bajo como una persona humilde-, encima se podía achacar que lo había traído Messi y estaba en su peor momento.

 

P: Vino en el peor momento para el Barça. Era post Guardiola y la grave enfermedad de Tito Vilanova.

R: Claro, por eso digo que habían elegido a la persona perfecta en esos momentos dadas las circunstancias. Había una directiva envuelta en más escándalos jurídicos que deportivos, con una plantilla que venía de ganarlo todo y a la que se debía volver a motivar, mantenerle esa hambre de títulos. Venía de pasar lo de Tito Vilanova, con la pretemporada empezada, una plantilla que no había confeccionado, con su estrella mermada… Todos los factores que se pueden ir dando para que algo salga mal los tuvo Martino. Es una pena porque tiene muchas cosas que aportar al fútbol, ya no como la persona que siempre va de frente. Eso hoy en día no se valora pero insisto cuando tienes a unos jugadores que juegan tan bien con una pelota como es el caso del Barça, a veces hay que dar más importancia a saber llevar un vestuario y saber estar en un club. Es un una persona de códigos, pero también un grandísimo entrenador. Estoy segura de que lo podrá volver a demostrar ahora como seleccionador de Argentina.

 

P: Una noche en Estudio Estadio, Roberto Gómez soltó que Martino era responsable del desastre de España en el Mundial. ¿Qué pensaste en ese momento?

R: Creo que me reí. Me parece un comentario hecho sin pensar. Confío en que no piense realmente eso. Desde luego que ni su staff técnico ni él son los culpables del estado de forma de jugadores que llegan al Mundial muy cansados. Creo que es más culpa de cómo está hecho el calendario de partidos, que del ‘Tata’ Martino. Todos veíamos que Iniesta no estaba en su mejor momento físico y por eso lo rotaba. Martino quería a Iniesta, Messi y Xavi y a los mejores en el campo, siempre mostró su ilusión por dirigirlos. Pero al final se demostró que Piqué no estaba bien, y se sigue viendo; que Busquets ha tenido los peores meses desde que le conocemos. No era culpa de Martino, fue una sucesión de factores negativos que se fueron dando. También otros jugadores llegaron a la Selección española en malas condiciones físicas y forzando, como Diego Costa, Sergio Ramos…

 

P: ¿Se tiende a un periodismo deportivo un tanto frívolo?

R: En ciertos programas más que informar se opina y cada uno puede opinar lo que quiera. Pero sí creo que deberíamos mantener la profesionalidad y dar una información más cualificada de la que puede dar cualquier aficionado en un bar, porque tenemos mejores datos para comparar ciertos estados de forma de equipos, jugadores o un sistema con respecto a temporadas anteriores. Tenemos mucha información para trabajarla y opinar con mucho más criterio que el resto de la población.

 

P: ¿Twitter es dañino para los periodistas?

R: Es una buena herramienta para  llegar antes a la información. Es un enlace y sinónimo de inmediatez, pero no de veracidad. Y también es muy práctico para los que queremos opinar, compartir e informar. Pero nos hemos equivocado en la dimensión que le damos. Además, es muy fácil dar lugar a una mala interpretación, enseguida te posicionan y corres el riesgo que cualquiera te puede contestar y faltarte el respeto, el todo vale otra vez. Esa libertad que tenemos todos para escribir con ligereza en Twitter, es un arma de doble filo, fácilmente puede volverse en tu contra, por ello tenemos que tener bien claro qué es Twitter, para qué sirve y quién lo utiliza.

 

P: ¿Qué periodista ha sido el que más te ha marcado?

R: Ninguno, simplemente puedo aprender y tener de referente a Kapuscinski, Talese, Arturo Pérez Reverte, Manuel Leguineche… De los últimos años John Lee Anderson me parece el mejor… En España admiro a gente como Ramón Lobo, Gervasio Sánchez o cualquier periodista valiente y comprometido que todavía cree en lo más genuino de esta profesión y se juega la vida por su profunda convicción y vocación. Esos suelen ser los menos mediáticos.

 

 

 

 

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