Eric, tú si eres eterno

Abidal claro que eres eterno. Uno de los nuestros, de los de siempre, de los que jamás olvidaremos. Aquel lateral que le costó asimilar el idioma tan particular de un club vertiginoso que convive con muchos rencores del pasado y empeñado algunas veces en olvidar a los que han sido héroes de su maravillosa historia en 115 años. Todo este tiempo que estuviste en el Barça será recordado como ese ‘22’ excelso, un luchador majestuoso y sobretodo un gigante como persona, cercano a los aficionados y siempre con una sonrisa por delante.

Llegaste en 2007 dejando muchas dudas en tu primer año como jugador a pesar de que viviste solo en esa banda izquierda. La llegada de Guardiola no solo te transformó a ti sino a todo un equipo. Evolucionaste lo que nadie se hubiera imaginado, siendo titular indiscutible de un equipo al que quisieron matar a mediados de septiembre y al que en mayo todos lo amaban. A pesar de no jugar ninguna de las dos finales del famoso triplete por sendas expulsiones, fuiste un pilar fundamental de todo lo que nos esperaba en los siguientes años. Incluso marcaste tu primer gol en la noche de reyes de 2011 en el mítico San Mamés que daba la clasificación para cuartos de la Copa del Rey.

 

Abidal celebrando su primer gol con el Barça en San Mamés
Abidal celebrando su primer gol con el Barça en San Mamés

 

Con el equipo creciendo y sufriendo bajas imperiales, te pusiste de central siendo el mejor del equipo. Sin Piqué ni Puyol, te reconvertiste en esa figura para sacar el balón limpio y ser el primero en dividir al equipo rival y como siempre lo volviste hacer de dulce mostrando una lección más de tu aprendizaje y como evolucionar en este idioma lleno de matices. Hasta que a todos se nos congeló el corazón cuando conocimos tu cáncer de hígado el 15 de marzo de 2011. Me quedé sin palabras, no podía ser que fuese cierto pero si alguien era capaz de salir adelante eras tú. Tú fuerza y estima era mucho mayor que este dragón que desgraciadamente sufren muchas personas.

 

Fue una noticia muy traumática pero que ayudó al equipo a unirse cada vez más y en dos meses conjurarse de llegar a Wembley y visitar el vestuario donde meses antes dejaste un escrito cuando jugaste con tu selección: “Nos vemos el 28 de mayo”. Y allí llegaste, volviendo semanas antes ante el Real Madrid en el partido que daba la clasificación para aquella mítica final. Una noche inolvidable, redonda y donde te marcaste 90 minutos imperiales para acabar levantando la cuarta. Una imagen para la historia y el recuerdo. Un momento único de un equipo antológico.

 

Guardiola y Abidal se enfundan en un emotivo abrazo. FOTO | Manel Montilla
Guardiola y Abidal se enfundan en un emotivo abrazo. FOTO | Manel Montilla
Abidal levanta la cuata Champions del Barça en una imagen para la historia. FOTO | Carl de Souza
Abidal levanta la cuata Champions del Barça en una imagen para la historia. FOTO | Carl de Souza

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuando todo volvía a estar en la normalidad, otra vez apareció el soplido del cáncer. Esta vez sobre Tito. Un casteller único y formidable que como tú luchó siempre aunque la vida se lo llevara el 25 de abril de este año. Otro puñetazo que nos tiraba a la lona pero que no nos dejaría sin vida. Tito volvía pero tú de nuevo recaías cuando se cumplía un año que te detectaron el cáncer. Necesitabas un trasplante de hígado y nada de eso pudo pararte en tus deseos de volver a jugar. En ese período de recuperación, Guardiola se nos despidió. Marchaba el hombre que a todos nos mejoró en la concepción del idioma y la forma de creer en esta identidad futbolística. Fueron cuatro años donde todos aprendimos el portero como líbero, la salida del balón, los centrales abiertos, como atacar cuando el rival me presiona muy arriba, la importancia de plantar dos estacas en las bandas ante rivales con un sistema ultradefensivo… El idioma de los centrocampistas. Todo se gestaba en esa posición. Fueron lecciones constantes de movimientos y representaciones de cómo el equipo se reinventaba a todas las situaciones negativas que recibía. Guardiola nos dejó y con él el alma entera de la creencia de un ADN inimitable.

 

Tito y Abidal se abrazan cuando el técnico se reincorpora al equipo tras recuperarse de la primera operación
Tito y Abidal se abrazan cuando el técnico se reincorpora al equipo tras recuperarse de la primera operación

 

Tito cogió los mandos, tú seguías recuperándote pero nada era igual. A pesar de una primera vuelta extraordinaria, todo se torció en las vísperas de Navidad, cuando Tito recayó de su enfermedad. Se fue a Nueva York y volvió al banquillo el mismo día que tú. El 6 de abril de 2013 se escucharon una de las ovaciones más sentidas en el Camp Nou. Desde la banda entraste en lugar de Piqué y todo el campo aplaudía a uno de los nuestros, al eterno Abidal, al luchador incansable que volvía hacer lo que más quería: jugar y disfrutar del fútbol.

 

Pero mes y medio después, tras todas las declaraciones de diferentes directivos sobre que estarías renovado en cuanto jugarás un minuto, decidieron que no. 30 de mayo y una rueda de prensa ni donde te dejaron estar en el centro de ella, sino que te pusieron a un lado como si no fueras el importante. Allí decidieron olvidarse de todos los cuentos y echarte de una forma mísera. Ni la lucha, ni el visto bueno de los médicos, ni tu inmenso rendimiento contaba para un jugador que no estaba bien pero que ha seguido jugando al máximo nivel un año y medio más. Nuestro recuerdo siempre quedará a esa imagen con Tito levantando la Liga contigo. La mejor foto para despedirte. Dos enormes luchadores que intentaban superar al cáncer.

 

Tito y Abidal levantan la última Liga del Barça
Tito y Abidal levantan la última Liga del Barça

 

 

Con esta escena se acabó todo. Este año y medio está siendo deplorable, mezquino, lamentable y lleno de vergüenzas desde los despachos. Además, nos dejó Tito. Una pérdida muy grande que nos ha vaciado a todos. En cuestión de dos años han marchado los pilares de este excelso equipo: Guardiola en Munich dando pasos de gigante con un equipo que cada día mastica más y mejor cada jugada; Puyol se despidió después de unos años de numerosas lesiones; Valdés con una rotura de cruzados; Tito desgraciadamente para siempre; y tú porque te echaron sin mediar explicación alguna.

 

Después de tus grandes experiencias en Mónaco y Atenas, llegó el día donde decides dejar el fútbol. Hoy nos deja un fabuloso lateral izquierdo, un portento como futbolista, un ejemplo de luchador ante el cáncer y lo más importante: un caballero y maravillosa persona. Eric, Abidal, ‘22’, TÚ SI ERES ETERNO.

¡Que tinguis sort! ¡Que tinguem sort!

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