El Madrid somete pero no culmina

Oblak salvando un mano a mano a Bale que pudo ser determinante. Foto | EFE
Oblak salvando un mano a mano a Bale que pudo ser determinante. Foto | EFE

 

Una primera parte brillante, grandiosa, propia de un equipo campeón con mucha personalidad, buscando al rival y someterlo hasta la extenuación. Así fue el Madrid de los primeros 45 minutos al que solo Oblak supo como pararlo y dejar viva a la ribera del Manzanares. El Madrid fue tan superior que jugó en campo contrario con una lucidez y fluidez formidable. Kroos, Modric, James, los movimientos de bailarín de Benzema y la profundidad de los laterales tenían a un Atleti cada vez más encerrado y sometido.

Con Kroos de ancla y meciendo al Atlético a sus anchas, el Madrid se posicionó en campo rojiblanco y comenzó a moverse como gimnastas superlativos. Superioridad asombrosa del cuadro blanco que llevaba al Atleti donde ellos querían. Todo pasaba por Kroos, lo que liberó más a Modric que fue una tortura para Gabi y Mario Suárez que siempre perseguía la sombra del croata. Bale hacia dentro, James apareciendo entre líneas y un Benzema brillante en sus continuos apoyos para descargar hacia fuera conseguían que los rojiblancos solo persiguieran a unos jugadores blancos que disfrutaban con el paso de los minutos.

 

Carvajal y Marcelo aprovechaban todo el carril exterior. Tal era la superioridad blanca por dentro que ni Koke ni Arda podían ir hacia fuera. Kroos en modo posicional disfrutaba con las vistas del campo. El alemán sabía que tenía la llave del partido y solo era cuestión de ir moviéndola hasta encontrar el momento. Significante era la posición de Griezmann y Mandzukic durante este primer tiempo. Jugaban a 15 metros de su área, por lo que apenas el Atlético podía descargar e iniciar un contragolpe que obligara al Madrid a retroceder. Y las únicas que buscaron fueron defendidas de forma impecable por Ramos y sobretodo un excelso Varane que dio un recital de anticipación, velocidad y contundencia al corte.

 

Ante tal panorama, emergió la figura de Oblak. Mal en Atenas en septiembre, el esloveno aprovechó la lesión de Moyà ante el Bayer Leverkusen y ha cogido la confianza y autoestima perdida en estos meses. Todo lo que era un fichaje muy caro y poco rentable se ha tumbado en varias actuaciones espléndidas. La de esta noche ha sido decisiva y quien sabe si lo será en el global de la eliminatoria. Que el Madrid no haya marcado uno o varios goles hoy ha sido por la sensacional actuación del portero rojiblanco. Un mano a mano a Bale solventado con una mano espectacular, dos disparos muy peligrosos de Bale y James rechazados y seguridad ante los balones divididos en el área.

 

El ansiado descanso que solicitó el Atleti llegó y lo mejor de todo era el resultado. Oblak mantuvo la moral y las cabezas rojiblancas muy fuertes. Nueva muestra de sufrimiento de los colchoneros que Simeone usó para darle la vuelta a la situación. La salida al segundo tiempo de los rojiblancos era la de un equipo totalmente nuevo. Dejó de recular y dio el paso adelante. Si seguían facilitando la salida fácil del Madrid sabían que el gol llegaría de un momento a otro. Griezmann y Mandzukic los primeros que mordían, Kroos ya no recibía fácil y el Madrid comenzaba a salir en largo. El Atlético recuperaba el balón con más facilidad y las posesiones eran mucho más largas. James y Bale comenzaban a estar obligados a correr hacia atrás, mientras que Carvajal y Marcelo ya no subían con la misma facilidad.

 

Además, Mandzukic interpretó a la perfección su papel de guerrero. La sangre que comenzó a destilar tras el codazo de Ramos le sirvió al Atleti para parar el partido y enredar al Madrid en su jaula. Decía Guardiola en Herr Pep “si voy alguna vez a la guerra al primero que me llevo es a Mandzukic”. Y como buen soldado, el croata usó su sangre en la ceja para ser aun mas fuerte. Luchó con más ímpetu cada balón y fue mucho más contundente en cada acción. Todos los balones aéreos lograba que se disputase la segunda acción donde originaba que sus compañeros tuviesen más opciones de ganarla. Tal fue su coraje, que provocó el desquiciamiento de algunos jugadores del Madrid como Carvajal que se jugó la expulsión y el penalti tras un puñetazo que le propinó al croata.

 

El partido se había inclinado pero de forma contraria. Ahora dominaba el Atleti y el partido se jugaba en campo blanco. Arda comenzó a tener el balón y atraía a rivales para generar la superioridad. Juanfran subió la banda olvidándose de que Cristiano amenazaba a sus espaldas. Tal era el control rojiblanco que no sentían el miedo a los posibles contragolpes. Koke colgaba balones, Mandzukic se peleaba con media Europa y Gabi empujaba al Madrid contra su área ganando todas las segundas acciones.

 

Ancelotti vio que la situación cambió y dotó de mayor control el medio del campo. Daba entrada a Isco y quitaba a Benzema, dejando a Bale y Cristiano arriba para cualquier contragolpe buscar la velocidad de ambos. Pero nada cambió. El Atleti seguía con el control del partido y Simeone vio que era el momento de dar el último apretón. Quitó a Griezmann y dio entrada a Raúl García de una forma muy inteligente porque sabía que lo estaba ganando todo por arriba. Además, de quitar a Koke y con Torres buscar la calidad y frescura final en el área.

 

Y casi le sale el plan genial a Simeone, porque con varios centros sembró el pánico a la defensa del Madrid. Kroos y Modrid fueron superados en este juego directo y de segundas acciones. Ramos y Varane sufrían ante las continuas cargas de balones mientras que Marcelo y Arbeloa estaban desbordados con las llegadas de Siqueira y Juanfran.

 

Si a Simeone le dicen el día del sorteo que 0-0 en el Calderón lo firma sin pensarlo. Su objetivo de no encajar goles fue cumplido y acabó el partido superando el sufrimiento inicial y gobernándolo a su manera y sembrando la duda al Madrid de que no necesitan una ocasión clara para hacer un gol. Ancelotti llegó al descanso con el sabor agridulce de que tuvieron gran parte de la eliminatoria pero no decidieron de cara a gol. Muchos interrogantes para una vuelta donde el Atleti amenazará con el valor que le otorga un gol y al Madrid con la cuestión de sino se lamentará de la nula eficacia a pesar de la gran superioridad a la que tuvo sometido al Atleti durante la primera parte.

– Atlético de Madrid-Real Madrid (ida de los cuartos de final de la Champions League). 14-abril-2015. Vicente Calderón. 0-0

 

 

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