Miren Larrion: “Hay que hablar de la violencia machista porque ayuda mucho a etiquetarla, a ponerle nombre, identificarla y trabajar para erradicarla”

Miren Larrion, concejala en Gasteiz y diputada en el Parlamento Vasco. FOTO | http://ehbildu.eus/
Miren Larrion, concejala en Gasteiz y diputada en el Parlamento Vasco. FOTO | http://ehbildu.eus/

Si alguien es responsable del cambio político que se impulsó en Vitoria-Gasteiz tras las elecciones municipales es Miren Larrion (Legazpia, 1969). Desde el momento en que vio que Javier Maroto y el PP no tenían una mayoría para seguir gobernando, impulsó todo tipo de propuestas para desalojar del consistorio vitoriano el mensaje racista y xenófobo del PP. Ella demostró con su enorme caudal político aquello que muy pocas veces vemos en los políticos: altura de miras. Porque EH Bildu fue la segunda fuerza más votada pero en ningún momento puso como condición la alcaldía. El objetivo no era ese, sino que Maroto y el PP no siguieran gobernando. El PNV que si puso como condición la alcaldía cogió el bastón del poder, y año y medio después, Gorka Urtaran casi lleva al ayuntamiento a una agonía con unos presupuestos muy alejados del cambio y que los ha aprobado pasando una moción de confianza que abría la puerta a una posible moción de censura en caso de no haberla ganado. Esta situación vivida solo le deja a Miren la opinión de que todos deben hacer una reflexión para que el cambio político impulsado hace año y medio sea una realidad.

Concejala y actual diputada en el Parlamento Vasco, Larrion es una de las caras más visibles del nuevo proyecto de EH Bildu. La inhabilitación de Arnaldo Otegi, abrió la puerta a tres candidatas que han conseguido renovar a la izquierda abertzale y girar la situación de los últimos meses tras los malos resultados de la coalición abertzale en las últimas elecciones generales. Miren Larrion es la más veterana de las tres y solo lleva un año en política. Tanto Maddalen Iriarte, Jasone Agirre y ella proceden del mundo profesional, con unas carreras profesionales muy importantes y sobretodo con el perfil social y cercano de vivir en los movimientos sociales en el día a día. Su cercanía con la sociedad y caminar junto a ella son los principales valores de las tres mujeres que han conseguido darle un nuevo aire a la izquierda abertzale.

En nuestra conversación, no nos olvidamos de la violencia machista y el largo recorrido que aún queda por caminar para conseguir la igualdad entre mujeres y hombres. Ella mejor que nadie lo sabe, porque procede de un mundo ocupado de forma mayoritaria por hombres como es el de la ingeniería. Pero tiene muy claro que el único camino para conseguir la igualdad y la libertad de las mujeres es que lo tenemos que hacer entres todas y todos. No se acabará con la violencia machista ni se conseguirá la igualdad si la sociedad no toma conciencia. Y ese es uno de los retos del futuro, porque no podemos consentir que se sigan matando a mujeres, porque como dice el lema de las mujeres de Chiapas: “cuando una mujer avanza, ningún hombre retrocede”.

Después de estas semanas que hemos vivido en Gasteiz con la polémica de los presupuestos y la moción de confianza presentada por el alcalde Gorka Urtaran, ¿qué análisis hace de todo lo que ha sucedido?

Todos los partidos debemos hacer una reflexión en profundidad porque si hace año y medio impulsamos un cambio político y llegamos a un acuerdo presupuestario en 2016 con unas partidas que no se han cumplido, la cuestión es que compromiso real tenemos todos por cambiar la situación de la ciudad, más allá de lo que sucedió en el pasado y cuando desde EH Bildu pusimos encima de la mesa desalojar el mensaje racista y xenófobo del Partido Popular. Pero a partir de ahí, la falta de concreción de las medidas nos debería llevar a una reflexión profunda porque la ciudad tiene una situación de no avanzar en el camino del cambio.

¿Todos estos problemas crees que le dan más alas al PP?

La moción de confianza que planteó el alcalde que si no la hubiese resuelto llevaba a un mes donde se podía presentar una moción de censura le daba alas al PP, porque volvían a poner sobre la mesa la incapacidad de gestionar la ciudad. Con lo cual, ellos se reforzaban y la posibilidad del cambio que fundamentalmente es lo que nos preocupa se debilitaba aún más.

Llevamos ya casi medio año de legislatura en el Parlamento Vasco, EH Bildu hizo profundos cambios en sus listas. La inhabilitación de Arnaldo Otegi dio paso a que Maddalen Iriarte, Jasone Agirre y usted encabezasen este nuevo proyecto, ¿cuál es la valoración que se hace después de registrar un buen resultado electoral porque se decía incluso que hasta Elkarrekin Podemos les podía superar?

Hacemos un balance muy positivo del trabajo realizado en el verano de 2016. Veníamos de unos muy malos resultados de las anteriores citas electorales y siempre es necesario ponerse ante el espejo y ver la imagen que éste nos devuelve. La renovación ha sido clave. Ante su inhabilitación, ese saber de Arnaldo Otegi para echarse atrás y el protagonismo absoluto que tiene dentro de EH Bildu Maddalen Iriarte es fundamental y refleja el futuro hacia donde tiene que ir.

Se ha hablado mucho del gran perfil social que tenéis las tres candidatas que encabezabais las elecciones.

Por eso hacía referencia al paso atrás que supo dar Otegi que tanto le honra. Yo era la que más experiencia política tenía y solo llevaba un año. Somos tres personas que venimos del mundo profesional, muy cercanas a movimientos sociales en nuestro día a día, con carreras profesionales e implicaciones importantes y el hecho de ser mujeres, de plantear la política desde otro punto de vista ha ayudado a suscitar esa ilusión. Ponerse con la sociedad a mirar hacia delante y a construir de diferentes maneras, porque a nadie se le escapa todos los años que venimos de conflicto y la necesidad de reparar tantas cosas, cuando decimos verdad, justicia y reparación. La humildad y disposición a construir y tejer entre distintos, porque uno de los lemas que llevábamos en campaña era un país compartido y para todos. Vemos muchas posibilidades de trabajo futuro, porque esa construcción se tiene que hacer desde el nacionalismo con el PNV y desde la izquierda con Elkarrekin Podemos y partiendo desde esa diversidad puede suscitar un cambio con mayúsculas y un avance en la sociedad.

Ahora que ha mencionado al PNV. Estamos viendo todo lo que está ocurriendo en Catalunya, con el ex presidente Artur Mas sentado en el banquillo judicial, y Urkullu sigue diciendo que el camino es el diálogo con el gobierno español, pero lo que hasta ahora ha demostrado el gobierno es que no existe diálogo.

Es una costumbre muy extendida aquí de nadar y guardar la ropa, y hasta ahora están nadando poco y guardando mucho la ropa. Hay un momento en que todo pueblo debe enfrentarse a una pregunta y es como puede vivir mejor y eso va a tener un coste a corto plazo pero un beneficio a largo. El pueblo catalán ha hecho ese análisis, ha visto lo que le supone la independencia, se va hacer esa pregunta porque lo quiere decidir en un referéndum y a partir de ahí quieren ejercer el derecho que todo pueblo tiene y es el decidir todo y en última instancia, su derecho a la autodeterminación y constituirse como estado si así lo deciden sus ciudadanos. Esa pregunta llega a todo el mundo, ha estado aquí varias veces y volverá a estar en Euskal Herria. Ese nadar y guardar la ropa da igual porque al final llegará y nos tiene que encontrar preparados para dar la respuesta y no tener miedo ante las amenazas que nos puedan llegar. El pueblo catalán es un buen farol donde mirarse, pero también todos los pueblos que constituyen el estado español se tienen que plantear que le supone lo que se decide en Madrid y que podría suponerles una auténtica democracia y ejercer el derecho a decidirlo todo.

¿El PNV tiene miedo a que un día llegue la situación actual de Catalunya y tenga que decidirse entre una postura y otra?

Una de las grandes preguntas que se hacen los grandes partidos es que ganan y que pierden en cada situación, pero creo que la gran pregunta es la de la altura de miras y que gana este pueblo.

“Hay un momento en que todo pueblo debe enfrentarse a una pregunta y es como puede vivir mejor y eso va a tener un coste a corto plazo pero un beneficio a largo”

 

Cambiando de temas y hablando de la situación de los presos políticos vascos. Ha habido grandes manifestaciones las últimas semanas, como la de Bilbao, organizadas por diferentes colectivos como Sare denunciando la dispersión y sobretodo la grave situación de algunos presos que están enfermos de gravedad, ¿qué plantea EH Bildu sobre este tema y si cree que se puede llegar a un acuerdo con PNV y Elkarrekin Podemos una solución?

Es un tema difícil porque no es puramente político. Cuando se dice que se cumpla la ley, si en el estado español hubiese una verdadera separación de poderes, no existiría la dispersión. Cuando ves que jueces y catedráticos de derecho manifiestan que esas reivindicaciones que hacen los diferentes colectivos como Sare están recogidas en la ley pero no se cumple, hay un problema judicial. Después, que el poder político tenga esa capacidad de imponerse sobre el poder judicial nos lleva a plantear que tipo de democracia se tiene y que déficits democráticos son los que tiene el estado español, que solo se ha visto obligado a cambiar sus resoluciones cuando vienen dictadas desde Europa. Sería muy importante y he oído a voces cualificadas desde partidos políticos en Madrid diciendo que todo el mundo ganaría tomando esas decisiones porque se impondría el Estado de Derecho. Entonces, acaba siendo un planteamiento de que se impone más: una política de venganza o una política que velara por los principios democráticos. Cada uno con las decisiones que toma se pone a un lado y a otro de la barrera. Por tanto quien se pone al lado de los principios democráticos no tienen dificultades en acordar la reivindicación que realiza Sare, ésta tan básica de que se cumpla la legislación en el tema del cumplimiento penitenciario y también con respecto a graves presos enfermos.

Maddalen Iriarte, Miren Larrion y Jasone Agirre. Las tres mujeres que lideran el nuevo proyecto político de EH Bildu en Euskadi. FOTO | http://ehbildu.eus/
Maddalen Iriarte, Miren Larrion y Jasone Agirre. Las tres mujeres que lideran el nuevo proyecto político de EH Bildu en Euskadi. FOTO | http://ehbildu.eus/

Cuando hablaba del tema justicia y reparación, a EH Bildu se le hace siempre la misma pregunta de porque no condena la violencia de ETA. Pero hay un dato muy revelador: los 5657 casos de tortura que han sido ya verificados por Euskal Memoria. Se le repite mucho a EH Bildu que no hace la condena de ETA, pero esos mismos niegan las torturas que se han realizado.

La situación es muy diversa porque hay gente que siempre ha condenado todo tipo de violencias y hay que reconocerle el camino que han iniciado. Por eso es fundamental cuando se reclaman en las comisiones de verdad, como se han realizado en Sudáfrica y muchos otros sitios, lo que pone encima de la mesa es el reconocimiento de todo lo hecho y a partir de ahí sentar las bases para justicia y reparación. Pero no estamos en esa fase, ese es uno de los problemas. Es muy difícil seguir dando pasos si no se realizan estas comisiones de la verdad, si no se plantea la justicia transicional y si realmente no se toma en serio. Y vuelve a ver intereses de que las cosas no avancen y desde sectores muy distintos. Por eso el compromiso de muchos colectivos como Sare y gente a nivel individual de que hay que superar esta situación porque la propia sociedad ha sufrido mucho. Aquí hay grados de sufrimiento muy distintos pero sin duda, la propia sociedad también ha sufrido. O se habla de estas cuestiones, se hacen las comisiones de verdad, los reconocimientos y las reparaciones o las heridas nunca se cerrarán. Todavía vemos cuantas heridas hay pendientes del golpe de Estado de 1936 y como se siguen sin reconocer. Hay una enorme tradición de no dar paso a la memoria, de negar las cuestiones y de cerrar todo en falso. Eso no es lo que nos pide la sociedad y afortunadamente ahí la sociedad va muy por delante de los partidos políticos y creo que hay que hacer autocrítica, porque desde la propia autocrítica y humildad se puede mirar a los demás y esa es la vía y hacia allí es donde EH Bildu va avanzar.

Todo esto es difícil cuando en Madrid hay un gobierno que niega todo esto y más con los dos últimos ministros de Interior, el anterior Fernández Díaz y el actual Zoido, que incluso en su cuenta de twitter, Zoido comenta “lo pagarán muy caro” sobre el tema de Altsasu o hace un apoyo férreo a un jugador de fútbol como Zozulya que apoya al fascismo.

No sabría decir si son formaciones políticas o personas destacadas de formaciones políticas que siguen creyendo en venganzas, en imposiciones y que siguen utilizando toda esa dialéctica de guerra y no precisamente de procesos de paz. Ese es el grado de problema que tenemos porque algunos le sigue dando rédito seguir en esa vía, pero desde luego la sociedad no quiere eso ni lo desea.

“Si en el estado español hubiese una verdadera separación de poderes, no existiría la dispersión”

 

Para acabar, lo he dejado para el final pero no por ello es menos relevante, sino lo más importante como es la violencia machista. Usted procede del mundo profesional de la ingeniería que está bastante ocupado por los hombres. Vivimos en un país donde se siguen asesinando a mujeres día tras día o se le hace cualquier tipo de comentario insultante o violaciones. Ya no solo desde un punto de vista político, sino humano, ¿qué tipo de soluciones se tienen para acabar con esta lacra?

Desde luego yo no tengo la respuesta completa. Pero nosotros en el Ayuntamiento de Gasteiz habíamos planteado hacer un centro integral contra la violencia machista y que plantee medidas de prevención, trabajar la igualdad, como actuar cuando ocurren cualquier tipos de denuncias y que hayan equipos coordinados para que lo trabajen, que quiere decir desde intervención de psicólogos, agentes sociales y de servicios de emergencia. Pero también hay que tratar el tema de los efectos posteriores. Cuando existe este tipo de problema de violencia machista continuada, las secuelas que tienen tanto en las mujeres maltratadas como los hijos e hijas, víctimas inocentes y muchas veces olvidados en este tipo de violencia, requerirían medidas de apoyo y seguimiento incondicional para todas las víctimas. Creo que estos centros integrales que tocan todos los aspectos serían un paso adelante. No nos olvidemos absolutamente todo: prevención, actuación y post actuación con los efectos posteriores. Muchas veces se reclama que todo esto se debe solucionar desde el sistema educativo, pero el sistema educativo es un reflejo de la sociedad. O la sociedad cambia o difícilmente la respuesta está en las clases que se puedan dar a lo largo del período educativo porque tiene que ser una implicación completa de la sociedad. Y efectivamente aún estamos muy lejos de ese punto. La forma en que se trata a las mujeres sigue siendo muy distinta y sin llegar ya a cuestiones que puedan ser de violencia machista, como se nos trata a las mujeres en política, ingeniería o en muchos campos no son en condiciones de igualdad en absoluto. Ni se nos juzga igual, ni se nos exige lo mismo, ni lo que se nos pide. Hay que hablar de la violencia machista porque ayuda mucho a etiquetarla, a ponerle nombre, identificarla y trabajar para erradicarla.

“O se hacen las comisiones de verdad, los reconocimientos y las reparaciones o las heridas nunca se cerrarán”

 

Lo que acaba de comentar de cómo se le trata a las mujeres en política o fuera de ella. A mí me viene a la cabeza la frase que dijo Anna Gabriel, diputada de las CUP, cuando soltó todo lo que le habían dicho. “Soy puta, traidora, amargada y malfollada”. Arnaldo Otegi dijo hace unas semanas que la revolución que está llegando es la feminista, ¿hasta qué punto una organización colectiva de las mujeres puede parar esta lacra machista y conseguir un mundo más justo donde a las mujeres se le reconozca una vez por todas?

Creo que es una tarea entre todas y todos porque sino no tendrá resultado. Sin duda alguna, todas las organizaciones tendrían que funcionar bajo unos principios de igualdad y feminista. Y esto no se consigue porque todos los hombres hablen en femenino, sino que se consigue realmente porque se hace, porque la igualdad se trabaja de verdad y eso supone desde luego que la toma de decisiones estén en las mujeres y es muy fácil comprobar si eso se cumple o no. Es mirar las ruedas de prensa, es mirar los órganos de dirección de las grandes empresas y comprobar que si las mujeres no ocupan la mitad de los puestos no se está haciendo. Y puede ser que haya mujeres que no sean feministas en esos órganos, pero si de entrada la mitad no está constituida puedes afirmar que no está ocurriendo. Lo digo porque somos el 50% de la población, con lo cual quiere decir que la única forma que eso sea realidad es que se vea reflejada.

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