Cínicos, trileros y listos

Si Pinocho viviera en el mundo de la política sería el mayor triunfador de este negocio y circo en que han convertido a esta ciencia social. Los ocho años de recorrido desde la aprobación de la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, más conocida como ‘Ley Montoro’ -por aquel entonces Cristóbal Montoro era el ministro de Hacienda- es la prueba más evidente del cinismo y juego de trileros de parte y mayoritaria clase política que sufrimos en este país.

Hace justo una semana, Gobierno y Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) firmaban un acuerdo por el que los ayuntamientos que así lo decidan, podrán prestar sus remanentes al Gobierno español, es decir, el pez pequeño suministrando sus propios recursos, ya de por sí muy mermados, al pez grande. Ocho años después, el PSOE que puso el grito en el cielo contra la ‘Ley Montoro’, la cual ha prometido derogarla durante infinitas e incalculables veces, donde la actual ministra de Hacienda, María Jesús Montero, criticó con dureza cuando era Consejera de Hacienda de la Junta de Andalucía, la ha hecho servir para quedarse con los remanentes de superávit de los ayuntamientos. Una jugada de trileros profesionales con un cinismo más grande que el de todos los océanos del mundo. Un acuerdo que salió adelante con el voto de calidad del presidente de la FEMP y alcalde socialista de Vigo, Abel Caballero. La única intención de esta jugada política del ministerio que dirige María Jesús Montero es no derogar esta ley que tan dañina es para los ayuntamientos y que tanto ha criticado el PSOE, eso sí, cuando estaba en la oposición.

La famosa regla de gasto solo ha servido para que la administración más pequeña y también la más cercana a la ciudadanía, tenga miles de millones en los bancos, sin poder utilizarlos porque no pueden sobrepasar la regla de gasto y, de esta manera, ‘Papá Estado’ pueda utilizarlo cuando más le conviniese. En realidad, Montoro y Montero no estaban alejados, cuando se criticaban duramente hace ochos años. Al final, ambos coinciden en practicar el bandolerismo al revés: quitárselo a los pobres y dárselo a los ricos.

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) calcula que las corporaciones locales en su conjunto tendrán más de 25.000 millones de euros ahorrados. Además, anualmente siguen economizando unos 5.000 millones, esto es aproximadamente el 0,4% del PIB. Y esta es, precisamente, una de las razones de esa draconiana regla de gasto. El 0,4% del PIB es una cantidad importante, sobre todo cuando Bruselas aprieta para que se cumpla el límite de déficit. En los cálculos de la UE se consideran a todas las administraciones públicas en su conjunto, de modo que, si los ayuntamientos ahorran un 0,4% del PIB anualmente, el Estado tendrá cuatro décimas más para gastar. Un sinsentido económico que lo único que ha hecho es limitar la capacidad de gestión de los ayuntamientos para reactivar su economía local, favorecer planes de empleo, desarrollo de empresas locales y políticas basadas en el impulso del territorio local y de proximidad.

Pero no solo el cinismo lo representa María Jesús Montero. En esta semana, hemos escuchado declaraciones del resto de partidos políticos y especialmente del Partido Popular, impulsor y gran defensor de esta ley cuando gobernaba en 2012 y que ahora critica por activa y por pasiva. El pasado lunes, tras el acuerdo entre Gobierno y FEMP, José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid, criticaba con dureza este acuerdo porque los ayuntamientos eran los grandes perjudicados. Este señor, durante el periodo de 2015-2019, fue el portavoz del PP en la oposición del Ayuntamiento de Madrid. Sus críticas contra Carlos Sánchez-Mato (IU), por aquel entonces concejal de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Madrid, fueron diarias haciendo una defensa acérrima de la regla de gasto y de la ‘Ley Montoro’. Lo que valía en 2017, ahora ya no vale. En la oposición era un cínico y como alcalde demuestra ser un mentiroso sin escrúpulos. Pero no sólo Martínez-Almeida ha sido el único dirigente del PP que ha criticado este acuerdo de la FEMP y Gobierno. Hoy mismo, hemos conocido que Pablo Casado, presidente del PP, ha llamado a desobedecer y no acatar el acuerdo para que los ayuntamientos destinen sus remanentes al gobierno central. En 2012, Casado pulsaba el botón para aprobar esta ley que ahora le parece un atropello a los ayuntamientos. Hay que tener la cara muy dura.

Y en estas estamos… Ocho años después, la ‘Ley Montoro’ no solo no se ha derogado, sino que el Gobierno aprovecha sus rendijas para darle otra vuelta de tuerca. En 2012, el PSOE afirmaba su promesa de derogarla en cuanto llegara al gobierno. Lleva más de dos años en el poder y María Jesús Montero aprovecha la regla de gasto para estrangular un poco más a la administración local, aunque haya muchos gobernados por el PSOE, donde curiosamente sus alcaldes tampoco dicen nada. Mientras tanto, al otro lado de la ría pasa el PP descamisado y guerrillero con su manera más natural de hacer oposición llena de bravura y encaste para llamar a la desobediencia ante el acuerdo de Gobierno y FEMP contra esta regla de gasto, la cual ellos aprobaron con su rodillo de mayoría absoluta de 2011 y que por aquel entonces, no les preocupaba demasiado si los ayuntamientos, incluidos los suyos, no pudieran gastar su superávit. El tema sería gracioso, sino fuera por la seriedad que hay en estos asuntos, donde la mayoría de la clase política (PSOE-PP) juegan a este trilerismo sin escrúpulos con la mayor muestra de cinismo y desfachatez. En la oposición dije digo y en el gobierno donde dije digo, digo Diego. Y la cara dura como el cemento.

Y en medio de la ría, ahogados y sin ayuda, quedan el resto de fuerzas políticas. La principal, IU, tercera fuerza municipal en el Estado y que forma parte de la coalición Unidas Podemos que con su abstención de equilibrismo fue clave en que el PSOE sacara a favor este acuerdo en la FEMP. Mientras Unidas Podemos intenta hacer equilibrios en la línea del precipicio con su socio de coalición, la principal fuerza municipal de la coalición (IU) ve como ocho años después y tras presentar mociones en cada uno de los ayuntamientos de todo el estado, asiste perpleja como la regla de gasto la utiliza el PSOE con los mismos argumentos que el PP, mientras sus acuerdos de gobierno, como el firmado el pasado mes de mayo entre PSOE, Unidas Podemos y EH Bildu para otorgar a los ayuntamientos una mayor capacidad de endeudamiento, queda en aguas de borrajas. Porque el PSOE lo que suele firmar a su izquierda suele quedar en papel mojado. Ni pretendió, ni pretende derogar la ‘Ley Montoro’.

Julio Anguita decía aquello de cumplir lo que se dice y se escribe en un programa electoral, porque sino convertimos la política en el campeonato de la mentira y llevamos a la ciudadanía al desengaño y la frustración. Ocho años después estamos igual, incumpliendo lo que se promete y se afirma, diciendo lo contrario en el gobierno y en la oposición y llevando a Pinocho al lugar de los elegidos. En el fondo, a Montero y Montoro lo único que les distancia es una vocal.

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