Alexia, Aitana y la Sagrada Familia

“Todo parece imposible, hasta que lo haces”

Nelson Mandela

Ese momento en que la pelota se convierte en tu mejor amiga, va de una compañera a otra, circula por el jardín a una velocidad supersónica, con una precisión quirúrgica. Es tu pelota, tu amiga, te llega, controlas y se la regalas a otra compañera. Un toque, dos, tres todo fluye. Las rivales no saben que perseguir. Ven un esférico que 11 futbolistas se han apropiado de él. Es el momento de máxima diversión. La gente mira, disfruta por como se pasan esa pelota que es el centro neurálgico de la vida, como la Sagrada Familia es la maravilla de los turistas en Barcelona. La expectación aumenta hasta que el balón llega Alexia. El partido se para, las compañeras la miran y ella mientras espera el balón ve como en diagonal se cruza por su campo de visión su mejor intérprete. Sin controlar el balón, al primer toque y al espacio para que Aitana, como la nadadora de natación sincronizada, haga un baile sublime con un giro de 360º sobre su eje, domestica el pase perfecto de Alexia y culminar la Sagrada Familia en Göteborg. Era el 3-0 en solo 20 minutos de una final de Copa de Europa.

Hace más de una década que estas jugadoras han ido construyendo la Sagrada Familia. Muchos años en la sombra, sin apoyos, sin cobertura mediática. Nadie sabía el sufrimiento que había. Entrenamientos por la noche después de una jornada laboral, horas y horas en autobús para jugar un partido, viajes de madrugada… Pero algo se estaba construyendo. Eran los cimientos de la Sagrada Familia donde Göteborg esperaba para colocar la última piedra, la que te abre la puerta del olimpo.

Y Alexia y Atiana son las exponentes de esa idea que empezó hace muchos años. Cuando algunos hace 9 años ya cubríamos informaciones del fútbol femenino era impensable pensar en una noche como la que se ha vivido en Suecia. Martí Perarnau nos dio esa oportunidad para que cada semana fuéramos comentando, analizando, anotando y escribiendo cada detalle que hacían en el campo. Un día las dos centrales se abrieron y la pelota empezó a pasarse desde la portera. Otro día, la pivote se incrustaba entre las dos centrales para generar superioridad numérica y que una central siempre estuviera libre para llegar al centro del campo y comenzara a dividir el juego. Al día siguiente, veíamos como las dos interiores se movían entre las pivotes y laterales del equipo contrario para generar una ventaja y que siempre apareciera el concepto del “compañero libre”. El domingo que viene, vimos como el Barça dejó de jugar con una delantera, para poblar el centro del campo, vaciar el frente de ataque y que las extremas con diagonales o las interiores desde segunda línea aparecieran con superioridad.

Era una idea de fútbol que en el Barça hace tiempo que es un modo de vida. Ayer, Xavi Llorens levantó esa Copa. Con él conocimos este Barça campeón. Muchos se acordarán de esa liga ganada en la última jornada en San Mamés ante el Athletic Club en 2013. En mi caso, recuerdo cuando en 2014 llegaron a cuartos de la Copa de Europa ante el todopoderoso Wolfsburgo. Entonces perdieron, pero aprendieron que si seguían confiando en esa idea de vivir la vida y el fútbol, una noche como la de Suecia sería inolvidable. Después vinieron las semifinales de Europa de 2017 ante al majestuoso PSG. Y todas y todos, recordaremos hace dos años esa primera final de Copa de Europa ante el eterno campeón de todo, Olympique de Lyon. Lluís Cortés, el arquitecto de todo este proyecto, supo que esa final fue un aprendizaje de vida. En Suecia, sus jugadoras culminaron con la misma pasión que entrenaban a las 9 de la noche que en la vida, cuando una cree en algo lo acaba consiguiendo. Cortés confiaba en sus jugadoras y ellas confiaba en su arquitecto. Todas confiaban en esta manera de vivir el fútbol, en un modelo único, de difícil compresión pero que te lleva hasta la eternidad.

Horas antes de que empezara esta final eterna, el Barça B masculino quedaba eliminado en su eliminatoria de ascenso a Segunda División. Su entrenador, Francesc García Pimienta dijo: “Si tenemos que perder que sea siempre así. Fieles a nuestro estilo e idea de juego”. Horas después, las jugadoras del Barça femenino abrían las puertas del olimpo para levantar la primera Copa de Europa ensalzando el juego de posición a las cotas más altas de la eternidad. Que feliz estaría ayer Johan Cruyff desde el cielo viendo como esa idea de juego, donde todas hacen de todo y donde la pelota no quiere separarse de sus 11 amigas que la quieren y aman en cada pase y toque, volvía de nuevo a tocar la gloria futbolística. Este artículo se titula Alexia y Aitana –MVP de la final–. Ellas son la esencia pura de lo que representa esta pasión que nos tiene locos a los que amamos cuando dos centrocampistas hacen del balón poesía modernista. Rubén Darío dejó sus versos en escritos, Alexia y Aitana siguieron ese hilo de rimas y estrofas asombrosas. Cuando pasen los años seguiremos hablando de Messi, Xavi, Iniesta y Guardiola, pero también diremos que un 16 de mayo de 2021 vimos en Göteborg una obra de arte para la eternidad. Dicen que la primera vez siempre es especial. Pues esta primera vez es la sublimación a modo de vivir el fútbol y la confirmación que con ilusión, pasión y trabajo diario la vida es maravillosa. La Sagrada Familia tocó el cielo al ritmo de la guionista Alexia y la intérprete Aitana.

“En la vida tú tienes que morir con tus ideas.

Lo más importante es que lo pases bien”

Johan Cruyff

FOTO | EFE/ EPA/ Bjorn Larsson

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